Bogotá D.C., agosto 25 de 2026
La llegada del señor Andrés Benítez a Corrugado Bogotá estuvo acompañada inicialmente de frases entre los trabajadores: “los cambios son buenos”, “una persona joven puede traer nuevas ideas”, “viene del Departamento Técnico”, “ha hecho escuela”. Lo que parecía generar buenas expectativas terminó generando dudas y, para algunos trabajadores, una profunda sensación de frustración.
SINTRACARCOL se manifiesta desde la tristeza y la impotencia que puede sentir un trabajador que ha dedicado años de su vida a la compañía, sacrificando tiempo con su familia, estudiando, capacitándose y trabajando con la convicción de que su esfuerzo también podía representar una oportunidad de crecimiento. Desde su posición, quizá una vacante pueda parecer simplemente un cargo más; pero para un trabajador que lleva años preparándose, una oportunidad de carrera puede representar mucho más: puede representar el resultado de años de sacrificio, sueños y expectativas para su familia.
Por eso queremos invitarlo, señor Benítez, a ponerse por un momento en los zapatos de un trabajador. Imagine que usted participa en una oportunidad de carrera que representa la máxima escala salarial contemplada en nuestra convención colectiva vigente, imagine además que existen unos criterios claros de evaluación: obtener la mejor calidad en la presentación del examen, realizar correctamente la identificación del producto a fabricar, no omitir información requerida y obtener el mejor tiempo al finalizar la prueba, imagine que usted cumple con esos criterios.
Y ahora imagine que, a pesar de haber cumplido con las condiciones establecidas, el resultado termina favoreciendo a otro candidato que, según la percepción del trabajador evaluado, no habría cumplido con esos mismos criterios ¿Cómo se sentiría? Probablemente tendría preguntas, sentiría frustración y necesitaría una explicación. Eso es precisamente lo que está ocurriendo.
Porque cuando un trabajador siente que cumplió con las condiciones que le fueron planteadas y, aun así, no obtiene la oportunidad, queda un profundo sinsabor. Es difícil aceptar que los sueños por los que uno ha trabajado durante años puedan parecer tan fáciles de arrebatar. Y entonces surge una pregunta todavía más dolorosa: ¿Por qué, si hice las cosas correctamente, siento que mi esfuerzo no fue suficiente?
También cabe preguntarse algo que debería poder responderse con absoluta tranquilidad: ¿Ser sindicalizado puede convertirse en un obstáculo para acceder a una oportunidad de crecimiento?
No debería, la afiliación sindical no es una falta., es el ejercicio de un derecho
Por eso, desde la razón y no desde el odio, quisiéramos hacerle unas preguntas: ¿Cómo llegó usted al Departamento Técnico? ¿Qué experiencia y competencias fueron consideradas para su selección? ¿Qué criterios se utilizaron para escogerlo posteriormente como jefe de planta? ¿Quiénes participaron en su proceso de selección? ¿Cómo fueron evaluados los demás candidatos? ¿Qué requisitos fueron establecidos para ocupar esa posición? ¿Qué elementos objetivos determinaron que usted era la persona más idónea para asumir esa responsabilidad?
Y después de todas estas preguntas, surge inevitablemente una última: ¿Será que usted también ganó de la misma manera?
No es una afirmación, es una pregunta, una, que nace de la necesidad de comprender cómo se toman las decisiones dentro de una organización en la que muchos trabajadores han entregado años de esfuerzo, conocimiento y compromiso.
Nuestra organización sindical tiene una historia de más de 77 años., durante todo ese tiempo ha representado a trabajadores que, con sus aciertos y sus errores, han defendido el respeto, la dignidad y los derechos laborales.
Por eso, señor Benítez, recuerde algo: usted no está siendo observado únicamente por quienes hoy cuestionamos este proceso, lo observa el personal de contrato individual, los trabajadores sindicalizados, los administrativos, los contratistas y todas aquellas personas que diariamente hacen posible que esta compañía funcione. También lo observan quienes limpian los espacios de trabajo, quienes sirven los alimentos y quienes, desde diferentes posiciones, hacen parte de esta organización.
Y algún día, cuando usted mire a cualquiera de ellos a los ojos, cada persona tendrá derecho a formarse su propia opinión sobre la manera en que usted llegó hasta donde está.
Por eso esta no debería ser una discusión personal, debería ser una discusión sobre mérito, transparencia, igualdad de oportunidades y respeto por quienes durante años han trabajado para construir su carrera dentro de esta compañía.
Porque una empresa puede cambiar de jefes, de estructuras y de estrategias, pero si quiere conservar la confianza de sus trabajadores, nunca debería perder algo fundamental:
la certeza de que las oportunidades se ganan por mérito y que las decisiones pueden explicarse con transparencia.
SINTRACARCOL – SECCIONAL BOGOTÁ




